Antes de iniciar la toma de un medicamento o fármaco, es importante saber qué tipo de interacción puede tener con determinados alimentos y en qué casos es preferible realizar una modificación puntual de la dieta. De esta manera, evitarás que se produzca una reacción estomacal desfavorable por la incompatibilidad de un determinado medicamento con otros productos alimentarios. Te contamos todo lo que debes saber al respecto.

¿Qué es la interacción medicamentosa?

Hablamos de interacción entre fármacos y alimentos cuando nos referimos a la forma en la que influyen determinados alimentos en el efecto de los medicamentos, y cómo esta puede variar la capacidad paliativa del fármaco en algunos casos.

En este sentido, podemos distinguir entre dos tipos de interacciones distintas:

  • Interacción Medicamento-Alimento (IMA): es decir, cómo influye un fármaco sobre un alimento, si varía la absorción de nutrientes o sus propiedades nutricionales.
  • Interacción Alimento-Medicamento (IAM): en este caso, se estudia cómo afecta la ingestión de un producto alimentario al efecto producido durante un período de tiempo por un medicamento.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que las características nutricionales individuales de cada uno también pueden interferir en la facilidad o dificultad para absorber determinados fármacos.

 Posibles causas de esta interacción

Las razones por las que se producen estas interacciones fármaco-alimentos son muy diversas, y dependen también de si las causas residen en el medicamento, en el alimento o en las condiciones de salud del paciente. No obstante, algunas de las más frecuentes son:

  • Características fisiológicas (edad, estados como el embarazo o la lactancia, etc.)
  • Factores genéticos
  • Patologías previas o enfermedades crónicas

Consecuencias de la interacción

La interacción medicamento-alimento puede conllevar una disminución del efecto paliativo que tiene el fármaco sobre el organismo, al quedar inhibido por alguno de los alimentos ingeridos. Y, desde el punto de vista nutricional, la principal consecuencia puede ser la dificultad para absorber alguno de los nutrientes esenciales durante el período en el que se esté tomando el medicamento.

 Pacientes de especial riesgo

Las consecuencias de las interacciones medicamentos-alimentos pueden agravarse en las personas consideradas como de especial riesgo. Es decir, personas que ingieren fármacos anticoagulantes, mujeres en avanzado estado de gestación o lactancia, personas con malnutrición o población de edad más avanzada.

¿Cuáles son las interacciones medicamentos-alimentos más importantes?

Es importante señalar que cada persona es diferente y, por tanto, puede experimentar reacciones alternativas ante casi cualquier alimento o medicamento. No obstante, hay algunos alimentos que suelen producir una mayor interacción con determinado tipo de medicamentos y que, por precaución, sería recomendable evitar mientras dure el tratamiento:

  • Sal: un consumo excesivo de sal incrementa la retención de líquidos y la presión arterial, por lo que no debería ingerirse en caso de que estés tomando algún medicamento diurético o para la tensión.
  • Leche y alimentos con calcio: en algunos casos, pueden interferir ante la ingesta de ciertos antibióticos.
  • Productos con alta concentración de vitamina K: algunas verduras, como el brócoli o la coliflor, pueden repercutir negativamente en medicamentos anticoagulantes.
  • Alimentos ricos en tiramina: los pacientes con una alta dosis de medicamentos antidepresivos deberían limitar su ingesta de quesos fermentados, ahumados, chocolate, plátanos o pescados escabechados.
  • Alimentos que pueden acidificar el pH o excesivamente alcalinos, como la carne, los cereales, los huevos, las ciruelas, las lentejas, el queso o el marisco, así como las almendras, castañas o coco, pueden dificultar la absorción del medicamento.

¿Qué alimentos no se deben mezclar con medicamentos?

En líneas generales, los alimentos referidos anteriormente no suelen influir de manera muy positiva en los tratamientos farmacológicos, aunque se recomienda limitarlos, no erradicarlos por completo. Sin embargo, existen determinados alimentos que sí se deberían suprimir durante el tiempo que dure el tratamiento farmacológico.

 Alcohol y medicamentos

Esta interacción es una de las más populares. Además del efecto claro de la reducción de eficacia del propio antibiótico, la combinación de estos elementos puede provocar efectos secundarios de mayor gravedad en determinadas personas. Hablamos de náuseas, vómitos, incremento de la frecuencia cardíaca, aumento de la presión arterial, etc.

 Zumo de pomelo y fármacos

Es probable que, en algún momento, hayas oído la creencia popular de que el zumo de pomelo no es recomendable mientras estás tomando algún medicamento. En realidad, el pomelo, al igual que otros cítricos, pueden inhibir determinadas enzimas y, con ello, aumentar la toxicidad de los medicamentos.

Consulta, siempre, cualquier tipo de interacción medicamentosa

La mejor forma de prevenir la interferencia de un determinado alimento en el rendimiento de un medicamento es consultar con tu farmacéutico de confianza previamente. Asimismo, informa sobre tu historial clínico, siempre que pueda haber alguna cuestión que afecte a dicha interacción. Por ejemplo, si padeces diabetes, sufres obesidad o te han detectado alguna enfermedad cardiovascular.

Y, por supuesto, ante cualquier duda al respecto de qué efectos tendrá un determinado alimento en un fármaco, lo más conveniente es la prudencia. En Farmacia Viesques estamos a tu disposición para asesorarte, ¡llámanos!

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