El tabaco supone la muerte de casi 7 millones de personas al año en todo el mundo debido a enfermedades como el cáncer de pulmón, los problemas cardiovasculares, EPOC o los enfisemas pulmonares. Aunque sus síntomas son de sobra conocidos por la sociedad, la nicotina –su principal ingrediente-, ejerce un gran efecto adictivo sobre las personas  que lo consumen, suponiendo un verdadero desafío para los que desean dejar este hábito. A día de hoy, el tabaco es una de las principales causas de muerte en el mundo pero, ¿sabemos realmente cómo afecta a nuestra salud?

¿Qué es el tabaco y cuál es su composición?

El tabaco se produce con las hojas de una variedad de planta llamada Nicotiana, las cuales contienen un potente alcaloide conocido como nicotina. Desde hace muchos años, las hojas se aspiraban en forma de polvo o se mascaban hasta que se transformaron en los actuales cigarrillos.

La composición del humo del tabaco cuenta con más de 4.000 sustancias químicas de las cuales unas 60 son cancerígenas. Principalmente debemos hablar de tres por sus efectos negativos sobre el organismo:

  • Nicotina. Esta sustancia induce a aumentar la dopamina generando una sensación de adicción y placer en el cerebro. Además también acelera el ritmo cardíaco e incrementa la presión arterial.
  • Alquitrán. Se trata de un componente del asfalto -el mismo con el que se construyen las carreteras-, y actúa dañando el núcleo celular. Al ser más denso, se acumula en los pulmones fomentando la aparición de futuras patologías en el aparato respiratorio. El alquitrán contiene también otras sustancias como el arsénico o el cianuro, tremendamente nocivas.
  • Monóxido de carbono. El monóxido de carbono es un gas tóxico que se produce en la combustión del tabaco y que podríamos comparar con el humo de los coches. Este CO2 pasa rápidamente a la sangre sustituyendo al oxígeno lo que aumenta el riesgo de padecer algún problema cardíaco.

¿Por qué el tabaco es adictivo?

Al inhalar el humo del tabaco la nicotina alcanza su nivel máximo a los diez segundos, pero los efectos junto con la sensación gratificante se disipan con rapidez. Como otro tipo de sustancias estupefacientes, la falta de nicotina durante un largo periodo de tiempo produce en el consumidor habitual una sensación de irritabilidad, de ansiedad, trastornos de sueño o aumento del apetito. Estos síntomas de abstinencia pueden comenzar a las pocas horas de haber fumado el último cigarrillo e impulsan al fumador a volver rápidamente al consumo.

Por ello las consecuencias del tabaco son tan perjudiciales, ya que este hábito se puede prolongar durante muchos años agravando progresivamente sus efectos negativos sobre el organismo.

¿Qué peligros acarrea para la salud?

Según la OMS, el tabaco está relacionado con más del 40% de las muertes causadas por enfermedades pulmonares como el cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y tuberculosis. A día de hoy, son innumerables los estudios científicos sobre los efectos nocivos del tabaco pero, ¿Cómo afecta concretamente a nuestro organismo?

  • Efectos sobre los fumadores habituales. Los efectos dañinos del tabaco en un fumador habitual producen serios problemas cardiovasculares, respiratorios o de infertilidad. Además sus consecuencias no solo se aprecian en el organismo sino que la piel, el cabello o la dentadura también se ven afectados.
  • Efectos en los fumadores pasivos. Los fumadores pasivos debido a la exposición involuntaria al tabaco pueden sufrir síntomas leves como irritación de ojos o tos y terminar presentando, en algunos casos, alteraciones respiratorias, cardiacas e incluso cáncer de pulmón.
  • Durante el embarazo. Aunque el tabaquismo entre mujeres embarazadas sigue siendo muy habitual en nuestra sociedad, es importante recalcar los graves efectos que acarrea; desde un altísimo riesgo de abortos espontáneos y de nacimientos prematuros hasta problemas físicos en el feto, como bajo peso al nacer o un crecimiento restringido de la cabeza. Además puede influir en el sistema respiratorio del bebé desencadenando alergias o problemas asmáticos.
  • El tabaco sin humo, a través de pipas de agua o productos masticables o molidos, también está vinculado con el cáncer de faringe, esófago, estómago, pulmón y con el cáncer colorrectal.

Como tantas otras adicciones, terminar con este hábito es posible y será la mejor alternativa para revertir los problemas de salud que acarrea. ¿Cómo hacerlo?

  • Buscar apoyo en el entorno más cercano será un pilar fundamental.
  • Los tratamientos específicos para dejar de fumar son otro gran punto de apoyo para conseguir este reto y en las farmacias es posible encontrar desde chicles, caramelos hasta aerosoles para luchar contra la abstinencia.
  • También existen multitud de programas para dejar de fumar que ofrecen ayuda en hospitales, secretarías de salud o centros comunitarios.

Efectos del tabaco en el cuerpo a corto y largo plazo

  1. Efectos del tabaco en los pulmones y las células

El alquitrán es una de las principales sustancias del tabaco que afecta directamente a los pulmones. Como consecuencia de la inhalación del humo, las sustancias de la combustión pasan de la boca a la faringe, la laringe, y finalmente terminan en los alvéolos pulmonares fomentando el desarrollo de células cancerígenas.

  • Efectos del tabaco en la piel

Debido a la toxicidad de los componentes del tabaco se producen cambios en las células de la piel favoreciendo la pérdida de colágeno y elasticidad, lo que provoca una aceleración en el envejecimiento de la piel y la aparición de arrugas.

  • Efectos del tabaco en los dientes

¿Sabías que fumar reduce la cantidad de saliva en nuestra boca? Esta falta de saliva puede ocasionar problemas en las encías como el conocido ‘síndrome de boca seca’, además de halitosis o pérdida de dientes.

En estos casos existen productos como colutorios que ayudan a combatir la sequedad bucal regulando la secreción salival.

  • Efectos del tabaco para el pelo

La nicotina tiene un efecto vasoconstrictor que contribuye a disminuir el aporte sanguíneo folicular. Esta mala circulación reseca la cutícula y la fibra capilar volviéndola más frágil y provocando la aparición prematura de canas o la caída del cabello en casos graves.

Si fumas, recuerda también cuidar tu pelo diariamente con productos que te ayuden a fortalecer el cuero cabelludo.

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